
La luz vivifica la materia y desencadena los procesos de percepción de que son capaces los seres vivos. La luz permite la existencia de las imágenes y al mismo tiempo da lugar a la metáfora que mejor describe el proceso de conocimiento. RUEDA DE COLOR es un sofisticado artilugio receptor de las más diversas mutaciones que comporta el viaje de la luz. Conforma un libro de pantallas blancas suspendido en el espacio, sobre las que se reflejan fugazmente los rastros de luz atrapados en las imágenes fílmicas: así se escribe la memoria del universo. RUEDA DE COLOR persigue esta fuente primigenia de recuerdos y hace visible el cambio constante de la realidad sobre la retina permanentemente curiosa. Un solo punto de anclaje para que todo fluya.